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12/01

Pensiones, empleo y crecimiento

El Tesoro español ha tenido que aportar este mes de enero 15 mil millones como préstamo para pagar las pensiones, hace un año fueron de 10,1. Este hecho ha provocado que se vuelva a debatir la sostenibilidad del sistema de pensiones en España.

En el último informe bianual sobre los sistemas de jubilación en los países industrializados que elabora la OCDE, ya se constató que España tiene un grave problema para financiarlas y que será aún más grave en el futuro. España junto con Japón, tiene una de las tasas de envejecimiento de la población más elevada de los países avanzados que integran la OCDE y además uno de los porcentajes más generosos en la relación pensión con el último sueldo cobrado. A pesar de ello, el poder adquisitivo de las pensiones se ha ido reduciendo, ciertamente el incremento anual del 0.25% de los últimos años ha sido inferior a las tasas de inflación.

El problema se irá agravando si no se toman medidas y se procede a una profunda reforma del sistema de pensiones. En la actualidad hay treinta personas mayores de 65 años por la parte de población entre 20 y 64 años. En el 2050 las previsiones son que de treinta se pase a 76. Está claro que si no hay una reforma profunda el sistema no se aguanta, y mucho antes del 2050.

 La OCDE aconseja a España que adopte el modelo sueco consistente en modificar los parámetros del sistema, que incluye una parte de pensiones mínimas garantizadas financiadas a cargo de los presupuestos generales del Estado, y otra de carácter contributivo, que complementaria las cuantías mínimas acumuladas en unas cuentas individuales para cada trabajador bajo una gestión pública.  En esta cuenta, se depositaria lo aportado por cada empleado y sus empleadores durante toda su vida laboral y se recuperaría al final de la vida laboral.

Evidentemente hay otras fórmulas, centrándonos en la Unión Europea hay diversas, responden a las economías de los estados miembro y sus tradiciones basadas en las relaciones público privadas. En los países anglosajones las contribuciones privadas tienen un peso más destacado que en los de tradición continental, aunque sean muy diferentes, los nórdicos, germánicos o los basados en unas administraciones muy centralizadas.

El Fondo de Reserva está prácticamente agotado, la famosa “hucha” exhausta, hay conciencia generalizada que la reforma es urgente, hay que encontrar un nuevo consenso en base a las propuestas que hagan los integrantes de Comisión del  Pacto de Toledo, pero no encuentran el necesario consenso, en principio había el compromiso que elaborara y presentase propuestas de reforma el pasado mes de junio del 2017.

El retraso se debe a mi parecer que hay que adoptar medidas muy severas, nuevo retraso en la edad de jubilación, ahora en 67 años, cambio en los parámetros de referencia, básicamente los periodos para calcular las pensiones de jubilación, y cambiar el sistema de financiación que a la corta o a la larga tendrá que contar total o parcialmente con la contribución a cargo de los presupuestos generales del estado, lo cual, dadas las limitaciones que imponen los ajustes para adaptarse a los objetivos de déficit en los estados de la eurozona, tendrá que contemplar la siempre impopular subida de impuestos.

Únicamente un incremento del empleo, con salarios elevados en el marco de un fuerte crecimiento económico y de los niveles de productividad, podría mitigar, aunque no solucionar completamente una situación tan severa a la que se enfrenta el sistema de pensiones en España. Pero la realidad es que el actual crecimiento español se basa en un incremento del empleo con salarios bajos, alto nivel de precariedad y bajos niveles de productividad.

Aumento de la edad de jubilación, alargar los periodos para el cálculo de la pensión, contener su incremento en términos reales (como ya está pasando), promover los planes privados con incentivos fiscales, y a la vez incrementar impuestos, no son ciertamente opciones fáciles, especialmente para los responsables políticos de partidos en los que una parte muy importante de sus votantes son pensionistas.  Pero la realidad tarde o temprano se impondrá, y cuanto más se tarde más duras serán las medidas a adoptar.

Carles A. Gasòliba

Economista

Nota: sobre este tema es muy recomendable la lectura del dosier pensiones publicado en IM04, informe mensual de CaixaBank Research de abril 2017, coordinado por el economista Àlex Ruiz.

También son recomendables los correspondientes informes de la OCDE y el Banco de España.


12/01

Reunió de la comissió parlamentària de Medi ambient, salut pública i seguretat alimentària (ENVI) – al 12 de gener

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11/01

Reunió de la comissió parlamentària del transport i el turisme (TRAN) – a l’11 de gener


11/01

Reunió de la comissió parlamentària de control pressupostari (CONT) – a l’11 de gener

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8/01

Una página en el Financial Times

Siguiendo los pronósticos de crecimiento del The Economist, este año cerraremos con crecimientos positivos en todas las economías destacadas, Estados Unidos, 2,2% de su PIB, la Eurozona, 2,2, China, 6,8, India, 6,6, Japón 1,5, Gran Bretaña, 1,5. En su conjunto, un año de crecimientos, con perspectivas igualmente positivas para el próximo.

Como siempre, también hay sombras en el futuro inmediato.

La segunda página del Financial Times del pasado jueves 30 de noviembre me llamó especialmente la atención. En la misma, se advertía de los efectos negativos que podía tener para la economía norteamericana la reforma fiscal en el nivel de deuda, preocupación compartida en su reciente intervención en el Congreso de la actual presidenta de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Esta preocupación se basa en que tal reforma podría llevar a perder ingresos en su hacienda pública de mil quinientos millones de millones (1,5 trillion) que llevarían a incrementar la deuda, bajar la productividad y perturbar el crecimiento de la renta e incrementar la desigualdad.

Según recoge Sam Fleming del FT en Washington, Janet Yellen, expresó en lo que seguramente era su última intervención en el  Capitol Hill como presidenta de la Reserva Federal, que está muy preocupada por la sostenibilidad de la deuda norteamericana, lo que debería llevar a una “preocupación significativa”. En esta declaración también confirmó la progresiva alza de los tipos de interés para prevenir una nueva burbuja, así como la insistente recomendación en llevar a cabo políticas para reducir la creciente desigualdad, lo que tiene entre otros efectos negativos en la economía un nivel más bajo de consumo. La presidenta de la Reserva Federal recomendó centrarse en políticas que impulsen inversiones selectivas en educación, infraestructuras e innovación.

En la misma página, Claire Jones y Olaf Storbeck recogían desde Frankfurt, que el Banco Central Europeo redoblaba sus advertencias en el sentido que la situación de los bancos en la eurozona ponía en peligro la recuperación económica.

Basándose en el último informe semestral del Financial Stability Review, el BCE expresó que la solvencia y nivel de beneficios de los bancos había mejorado, pero que existía aún un amplio desfase con sus contrapartes globales. Bancos en las economías más débiles tienen aún más de un millón de millones (1 trillion) en créditos malos (bad loans). Coincidiendo con estas estimaciones, el informe anual del Bundesbank, señalaba que una parte de sus instituciones financieras estaban expuestas a unos ingresos débiles (weak returns). En el citado informe del BCE se insiste en que los bancos de la eurozona deberían seguir el modelo escandinavo de reducción de costes y digitalización de sus operativos, teniendo como base y objetivo la eficiencia de sus costes, lo que se llamaba en su tiempo, costes de intermediación.

En una página posterior, la veinte, Thomas Hale analiza las consecuencias de los cambios anunciados por el BCE en relación con la reducción de las compras de bonos que han caracterizado su política en los últimos años. Ciertamente las perspectivas de esta reducción unida a una progresiva alza en los tipos de interés y la aplicación de la normativa de la regulación de Basilea III, presentan para el 2018 un cambio que puede ser profundo tanto para las políticas económicas y financieras de los estados sometidos a tales cambios como a las propias instituciones financieras.

Carles A. Gasòliba

Economista


12/12

Plan de trabajo del Eurogrupo para el primer semestre de 2018

El Eurogrupo ha publicado su plan de trabajo para la primera mitad de 2018, para el que se han tenido en cuenta las Recomendaciones del Consejo sobre políticas económicas.

A grandes rasgos, el nuevo plan de trabajo pone de manifiesto la dualidad de la situación económica de la Eurozona: a pesar de la mejora en las condiciones financieras y el crecimiento económico, el desempleo y los préstamos no rentables se mantienen en niveles altos en ciertos Estados miembros. Los desequilibrios macroeconómicos entre países suponen, pues, un desafío que persiste.

La prioridad del Eurogrupo para la primera mitad de 2018 será reforzar sus políticas estructurales en los ámbitos económicos y bancarios para garantizar resistencia y estabilidad a largo plazo en las finanzas públicas y reducir los niveles de deuda. Por otro lado, el Eurogrupo ha reiterado su compromiso para con la profundización de la Unión Económica y Monetaria.

Por último, el Eurogrupo continuará el seguimiento del programa de ajuste en Grecia y la supervisión post-programa en Chipre, Irlanda, Portugal y España.


3/11

Plan de trabajo de la Comisión Europea para 2018

Días antes de finalizar el pasado mes de octubre, la Comisión Europea hizo público su plan de trabajo para el 2018. Es toda una declaración de intenciones de cara al Brexit en tanto que espolea a la UE27 a moldear su futuro y encararlo hacia “una Unión más unida, más fuerte y más democrática”. El programa de trabajo propone que la Unión se concentre en las “grandes cuestiones”, es decir, aquellos ámbitos en los que una intervención contundente de la Unión marque la diferencia como la lucha antiterrorista, la fiscalidad de las empresas digitales o la inmigración.

Indudablemente, la agenda de trabajo lleva la firma del Presidente de la Comisión, pues expresa claramente la voluntad de las instituciones europeas de llevar a cabo las diez del mandato Juncker, que ya se esbozaron en su discurso de septiembre sobre el Estado de la Unión. Una de estas prioridades son el triunvirato del crecimiento económico, el empleo y la inversión, cuyo propulsor debe ser EFSI 2.0, la versión reforzada del Plan de Inversiones para Europa, enfocado a respaldar pymes y empresas de media capitalización del sector de la innovación tecnológica y las energías sostenibles. Otro pilar de la Unión futura es el Mercado Único Digital, donde se han realizado escasos progresos en los últimos años. Aspectos a mejorar en este campo son la resistencia a ciberataques y fake news y el desarrollo de redes 5G. En lo referente a la Unión Económica y Monetaria, el mercado único y la lucha contra el cambio climático está programado seguir avanzando hacia una integración más profunda.

La necesidad de redefinir la política migratoria se presenta como un desafío considerable que requiere de firmeza y rapidez por parte de los líderes europeos. El sistema de Dublín, piedra angular del sistema de asilo común, debe ser reformado para garantizar una distribución de las peticiones de asilo solidaria y responsable. Tal reforma se presenta sin embargo difícil y lenta, pues varios Estados miembros quieren mantener el control de los flujos migratorios hacia sus territorios y no ceder tal jurisdicción a Bruselas.

En líneas más generales, la Comisión se propone reimpulsar a Europa como actor global, con nuevos acuerdos con Suramérica, India, Irán e Iraq y la remodelación de acuerdos con sus socios de África, el Caribe y el Pacífico. Por último, la Comisión hace patente su compromiso para mayor transparencia para con la sociedad europea y los grupos de interesados, sector que mira con suspicacia la toma de decisiones desde Bruselas y que muchas veces ha tachado de escasamente democrática.


6/09

Presidencia del Consejo: Estonia

El 1 de julio de 2017, Estonia ha pasado a dirigir la presidencia del Consejo. Su mandato semestral avanzará bajo el lema “Unidos a través del equilibrio”, con el que hace referencia a la necesidad de que Europa avance junta para afrontar los retos y para aprovechar las posibilidades que van apareciendo.

Las cuatro prioridades de la presidencia estonia son:

  • Una economía europea abierta e innovadora.
  • Una Europa segura.
  • Una Europa digital y de libre movimiento de datos.
  • Una Europa inclusiva y sostenible.

Para más información: https://www.eu2017.ee/

 


1/09

La rentrée económica

En el inicio del curso académico y pasada la pausa estival, parece conveniente recopilar datos y temas que sirvan para orientarnos en relación con la situación económica en el momento actual.

Las perspectivas de crecimiento económico continúan siendo positivas. El crecimiento del PIB de la eurozona se sitúa para 2017 entre el 1,7 y el 2,2 por ciento, y, para el 2018 entre el 1,4 y el 2,2. Francia presenta unas perspectivas más positivas que hace unos meses, 1,5 para el 2017 y 1,7 para el 2018. Para estos años, las estimaciones para Alemania son de 1,9 y 1,8. Italia ha mejorado pero continua lejos de la media de la eurozona, 1,2 y 1,0. En la eurozona, las dos economías que presentan mayores tasas de crecimiento son Irlanda seguida de España. El gobierno español acaba de revisar al alza el crecimiento al 3,1 por ciento de PIB para el 2017, la estimación para el 2018 es del 2,5.

En relación con los últimos datos de la economía española, se continua observando un nivel muy alto de paro, 17,1 por ciento, casi el doble de la eurozona, 9,1. En Alemania las tasas de paro son, 3,8 y 9,6 en Francia. En Italia 11,1. En la eurozona la única tasa de paro más elevada que la española es la de Grecia, 21,7.

El crecimiento de la economía española en estos tres últimos años se considera basado en una mejora estructural de la economía y su nivel de competitividad, como lo muestra su balance por cuenta corriente del 1,7 por ciento del PIB. La media de la eurozona es del 3,2, liderada por Holanda y Alemania, 8 y 10 por ciento respectivamente.

Este verano, la compra de energía ha disparado el déficit comercial en un 40 por ciento, provocando un déficit comercial superior también en un 40 por ciento al año anterior, la buena marcha de las exportaciones no ha sido capaz de mitigarlo, poniendo de relieve una vez más las debilidades que para la economía española comporta la actual situación del sector de la energía en España.

Las pensiones han crecido un 3 por ciento interanual, alcanzando una cifra récord de casi 8.800 millones, lo que proyectándolo a medio plazo lleva a la previsión de un déficit de 67.000 millones de euros para el 2022. El problema de la financiación de las pensiones continúa agravándose, ya que las reservas están prácticamente agotadas, sin embargo, no se vislumbra la posibilidad de alcanzar el pacto necesario para una modificación del sistema que asegure su estabilidad.

El actual crecimiento de la economía española ha eliminado las tensiones para cumplir con el objetivo del déficit comprometido con la Unión Europea del 3,1 por ciento para el 2017 y el 2,8 para el 2018. Este habría de contemplarse en los presupuestos generales del Estado que el gobierno tendrá que presentar antes del próximo 30 de setiembre. En estos, deberá contemplarse, en consecuencia, una nueva reducción del gasto público, ya que la deuda pública ha vuelto a superar el 100 por cien del PIB, y aunque el coste de su financiación es de momento bajo, las orientaciones de los bancos centrales americano y también europeo, apuntan a un progresivo encarecimiento. La solución debería estar en un profundo saneamiento del gasto y gestión de las cuentas públicas pero sorprendentemente este es un tema que no se aborda.

Las variaciones en la prima de riesgo, la menor competitividad internacional que para los miembros de la eurozona significa la cotización del euro, unos escenarios políticos cargados de incertidumbres ofrecen un panorama en el que dentro de la estabilidad y el crecimiento, tanto para la eurozona como para la economía española. No deban descartarse sobresaltos derivados de fragilidades basadas en problemas de fondo no resueltos y otros provocados por cambios inesperados en las relaciones económicas y políticas internacionales.

Carles A. Gasòliba

Economista

 


20/07

Liderazgo alemán

Este mes se ha reunido en Hamburgo el G20. La reunión ha puesto de relieve el papel de Alemania a nivel europeo e internacional.

Los países del G20 generan el 90 por ciento del PIB mundial, y el 80 por ciento del comercio mundial. En este contexto, Alemania es la cuarta economía del mundo y tiene, después de China y Estado Unidos, la mayor participación en el comercio mundial. Su tasa de exportación es de más del 50 por ciento. Su principal mercado exportador es la Unión Europea, de la que es la principal economía.

La economía alemana es una economía saneada, que prácticamente cumple con los niveles de déficit y deuda exigidos en la Eurozona. Según Eurostat, presentaba en 2016 un superávit del 0,8 y una deuda del 68,3. Este año, y por cuarto consecutivo, no ha presupuestado incrementar su deuda pública, al contrario, la va reduciendo. Estas cifras, más el hecho de estar en plena ocupación, 4,1 en el primer trimestre de este año, con una previsión de crecimiento para el próximo del 1,7, en una situación de clara recuperación para el conjunto de la eurozona, han llevado a reclamar un papel más activo de Alemania.

El argumentario se basa en que Alemania debería orientar su política económica promocionado un mayor consumo doméstico, basándose en un incremento de los salarios que reduzca el protagonismo del sector exterior en la economía alemana, acompañado de un incremento del gasto público, potenciando un ambicioso programa de inversiones en infraestructuras, incremento en la demanda pública y privada. Consumo más inversión conduciría al reequilibrio interno en el seno de la Eurozona, y también, en la internacional.

Como es sabido, desde la Unión Europea y para completar la Unión Económica y la Bancaria, también se reclama que Alemania acepte la emisión de deuda pública europea y el establecimiento de garantías a los depósitos en la Eurozona garantizados por un mecanismo de dimensión europea.

A nivel político, a Alemania se le reclama también un protagonismo destacado a nivel europeo e internacional. Las muestras de aislacionismo de la administración Trump rechazando el Acuerdo Transpacífico, la negativa a  un acuerdo en el Transatlántico y la revisión del NAFTA, han puesto a Alemania como el ejemplo de los países partidarios y promotores del libre cambio, especialmente en el momento en que se espera cerrar el acuerdo de la Unión Europea con Japón.

Brexit implica una recomposición de la Unión Europea en el que el protagonismo franco alemán resulta clave para avanzar en la dimensión política que propugna el nuevo presidente de la República Francesa que reclama en esta también una Europa de la Defensa, la que negaron sus predecesores.

Un papel en la defensa y la seguridad por parte de la UE, tiene evidentemente una clara repercusión internacional. Alemania siempre ha sido más proclive que Francia a una Unión Europea de corte federal. Francia, que tiene el precedente de haber rechazado el Tratado para una Constitución Europea, habrá de demostrar que realmente con su nuevo presidente está dispuesta a liderar el proyecto europeo admitiendo una Europa con dimensión más política y una Defensa europea.

El año 2016 no fue positivo para la Unión Europea, el Brexit y la elección del nuevo presidente de los Estados Unidos de América, cuya posición fue muy negativa respecto a las relaciones con la Unión Europea, sumado al protagonismo que fueron adquiriendo las posiciones políticas encarnadas por líderes que proponían que sus estados la abandonasen, mostró la posibilidad de una aún mayor fragmentación en la UE. Afortunadamente, 2017 ha resultado mucho más positivo. La respuesta de los 27 ha sido sólida, comprometiéndose a reforzar e impulsar la UE (Declaración de Bratislava, Declaración de Roma), los resultados de las elecciones en Holanda, Austria y Francia consolidan las posiciones de los defensores de la UE. Faltan las elecciones alemanas de próximo  septiembre. Los dos candidatos a la cancillería son firmes convencidos y defensores del proyecto y la consolidación de la Unión Europea.

En otoño, podremos evaluar mejor la situación política europea. Hoy, en cualquier caso, las expectativas son positivas. Alemania no quiere asumir el liderazgo que se le reclama, tiene memoria histórica y según como lo ejerciese los mismos que hoy se lo reclaman  mostrarían su contrariedad, una nueva etapa basada en un necesario coliderazgo franco alemán, en el que Francia juegue un papel destacado, es lo que prefiere Alemania, que sin duda después de las elecciones su nuevo canciller o la canciller actual, tendrá la oportunidad de desempeñar en papel más decidido, pero mostrando siempre que comparte la responsabilidad pero sin ejercerla en solitario, pese a su fortaleza económica y su peso en la escena internacional.

Carles A. Gasòliba

Economista