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11/07

Reunió de la comissió parlamentària de Control pressupostari (CONT) – del 11 al 12 de juliol

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10/07

Reunió de la comissió parlamentària de Medi Ambient, Salut pública i seguretat alimentària (ENVI) – del 10 a l’11 de juliol

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29/06

Reunió de la comissió parlamentària de Medi Ambient, Salut pública i seguretat alimentària (ENVI) – al 29 de juny

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25/06

Reunió de la comissió parlamentària de Control pressupostari (CONT) – al 25 de juny

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20/06

Reunió de la comissió parlamentària de Control pressupostari (CONT) – del 20 al 21 de juny

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14/05

Reunió de la comissió parlamentària de Control pressupostari (CONT) – del 14 al 15 de maig

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13/05

Más es menos

El presidente de la Unión Europea, Jean Claude Juncker propone gastar más con menos estados miembros, lo que quiere decir que a algunos les tocará pagar más. El Reino Unido es contribuyente neto a la Unión Europea, de hecho, el segundo después de Alemania y antes de Francia. Si se consuma el Brexit, la Unión Europea contará con menos recursos.

La propuesta de Junker no es reducir gasto, al contrario, es incrementarlo, a cuenta de mayores aportaciones, aunque estas no tengan que ser todas a cargo de los estados de la Unión, sino de impuestos europeos que rebajarían las aportaciones estatales.

La Unión Europea fija sus presupuestos anuales en un contexto plurianual. Ahora estamos en el del Marco Financiero Plurianual 2014- 2020, pero ya se prepara el próximo, 2021-2027. En realidad, el presidente de la Comisión no tenía que hacerlo, ya que no será la Comisión ni el Parlamento actuales los que lo aprobarán, ya que sus mandatos finalizarán el 2019. Sin embargo, el presidente Juncker ha querido marcar su orientación. ¿Cuál es esta?, aprovechar el Brexit para fortalecer la Unión, y que esta responda a los desafíos que se le plantean ahora y en previsible futuro.

La propuesta de la Comisión Europea propone gastar 1.279,4 mil millones de euros en el citado periodo, lo que significa un 1,11% de la Renta Nacional Bruta de la Unión. También equivale a gastar 185.000 millones al año, algo más que el 1,01% previsto para el 2020, y de los 160,1 mil millones de este año, cubriendo así básicamente la ausencia de la aportación británica.

Pero los retos de la UE para la década de los veinte son diferentes de la de los diez. Se considera que hay que dar un nuevo impulso a la competitividad de la UE, para ello se multiplican los gastos, 1,6 para la investigación, desarrollo técnico y la digitalización: 2,2 para el apoyo a los programas de formación e integración de los jóvenes (Erasmus +); 2,6 para políticas relacionas con los movimientos migratorios, seguridad (defensa) por 1,8; 1,3 para política exterior y, un 1,7 para el medio ambiente (acuerdos de París). Estos aumentos se cubren con una disminución de los recursos a las políticas tradicionales de apoyo la política agraria y de cohesión (territorial y social) disminuyéndolos del 5 y el 7 por ciento respectivamente, aunque continúan absorbiendo dos tercios del total.

La orientación de este presupuesto plurianual muestra en primer lugar que se quiere superar el vacío del Brexit y fortalecer la posición internacional de la UE incrementando al tiempo su competitividad. Son buenos deseos, ciertamente animados por unos objetivos que quieren fortalecer la Unión internamente y a nivel internacional, aunque con un 1,11 por ciento del PIB de la Unión tampoco cabe esperar milagros.

En la propuesta Junker hay una novedad muy importante, no está tan solo en los gastos, está en los ingresos. Consciente de la dificultad de incrementar las aportaciones de los estados que cubren prácticamente el 80 por ciento de los ingresos de la Unión, el presidente de la Comisión propone además de un sistema simplificado de las contribuciones (de los estados) basadas en el IVA. Las nuevas contribuciones se basarían en un Impuesto Consolidado sobre las grandes empresas, incluyendo el sector digital, en los ingresos derivados del comercio de las emisiones contaminantes y finalmente en una contribución basada en los plásticos no reciclables.

En la propuesta del presidente Juncker también se incluye un tema políticamente muy importante para la coherencia de la Unión y el respeto a sus valores, la posibilidad de establecer un mecanismo para congelar los fondos destinados a un estado miembro que no respete el Estado de Derecho.

Con estas propuestas, el presidente Junker ha puesto las bases del debate político y económico de la Unión Europea que se quiere para la próxima década.

Carles A. Gasòliba

Economista


3/05

Reunió de la comissió parlamentària de Control pressupostari (CONT) – al 3 de maig

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25/04

Reunió de la comissió parlamentària de Control pressupostari (CONT) – del 25 al 26 d’abril

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3/04

Entre franceses, Largarde apoya Macron

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde ha propuesto la creación de un fondo europeo constituido por aportaciones de los estados miembros para poder responder adecuadamente a una próxima crisis. Este fondo, no bautizado por la directora gerente del FMI, sí tiene un nombre y propuesta, está en la llamada “hoja de ruta” que presentó el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, el pasado mes de diciembre y cuya concreción se llamó de “San Nicolás”, al ser presentado en el día de la festividad de este santo.

En el conjunto de propuestas para profundizar la Unión Económica y Monetaria, se destacaba en primer lugar la creación de un Fondo Monetario Europeo, iniciativa que defiende el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron. Coincidiendo con estas medidas, el Banco Central Europeo ha propuesto la creación de un bono de titulización de deuda europea.

En el fondo de estas propuestas subyace la opinión que hay que aprovechar la buena situación económica de la Unión para culminar los mecanismos y estructuras que deben completar la Unión Económica y Monetaria, incluyendo la Unión Bancaria. La organización que agrupa las patronales de la UE, Business Europe, en su documento de septiembre del pasado año sobre el futuro de la UE, también reclama completar la Unión Económica y Monetaria e implantar en su plenitud tanto la Unión Bancaria como la Unión de los Mercados de Capitales.

Hay señales de alerta sobre elementos que amenazan la bonanza actual. En enero de este año tuvo mucha resonancia un documento del CEPR (Centre for Economic Policy Research), el nº 91 de “Policy Insight”, firmado por eminentes economistas franceses y alemanes, que proponen “una aproximación constructiva para reformar la eurozona”, aduciendo que es necesaria para mejorar la arquitectura financiera, para hacer la eurozona menos vulnerable a las crisis, expresando su preocupación en considerar que la “eurozona continua vulnerable, por debajo de un rendimiento óptimo (underperforming) y dividida”.

Esta preocupación la expresó también recientemente el sub director general de la DG para Economía y Asuntos Financieros de la Comisión Europea, Servaas Deroose, en la reunión de la Comisión Monetaria de la Liga Europea de Cooperación Económica (LECE) que celebramos en Viena a finales del pasado mes de febrero. En su comunicación, expresó las limitaciones actuales de la UEM para responder adecuadamente a temas como el nivel insostenible de endeudamiento, o el nivel de riesgo aún demasiado alto en el sector bancario, justificando la necesidad de completar la UEM, citó entre otros elementos, la conveniencia de un Fondo Monetario Europeo, en línea coherente con las propuestas de la Comisión Europea.

En las propuestas de “San Nicolás”, el presidente de la Comisión Europea fijó un calendario de realizaciones con límite de junio 2019, año de renovación del Parlamento Europeo, la Comisión Europea y la presidencia de la Unión Europea. Ciertamente no se cumplirá. Aún debe conseguirse un consenso entre las propuestas de reforma de la Comisión Europea, que defiende decididamente el presidente Macron y la canciller alemana, Merkel, que preside un nuevo gobierno de coalición y en el que tendremos que ver si se mantiene la intransigencia del anterior, en el que tres temas claves como el Fondo Monetario Europeo, la emisión de los llamados bonos europeos y un fondo de garantías europeo, no se aceptaron, con este rechazo quedó y queda por ultimarse la Unión Económica y Monetaria y con ella la Unión Bancaria.

Las propuestas de reforma tienen el apoyo de Macron, Lagarde lo apoya, el BCE, y la patronal europea también, queda por ver si Merkel finalmente cede y las acepta. En el fondo, se hace patente la preocupación sobre si la UE será capaz de resistir adecuadamente una nueva recesión, la evaluación que se hace, es que a pesar de los avances, no se está a un nivel satisfactorio. Esperemos que se actúe y estemos plenamente preparados en el próximo cambio de ciclo.